La escritora mexicana Viridiana Carrillo ganó el Premio Bellas Artes de Cuento Hispanoamericano Nellie Campobello 2023 de su propio país natal por un libro que finalmente llegó a publicar en Chile y en la editorial independiente Narrativa Punto Aparte.
Por Tabata Yañez
«La ciudad nació, de forma natural y violenta como las galaxias, de la explosión por ignición de una nube de gas que arrasó toda luz a su paso», se lee al comienzo del cuento «Silencio cerca de una pirámide antigua», mismo nombre con el que se titula el libro completo de Viridiana, al que los jurados reconocieron como una colección narrada con una prosa atractiva y sorprendente. Y que puesto aquí, este inicio, nos logra dar una pequeña pista sobre la resolución tomada, donde las palabras de la escritora destacaron por sobre otras, con historias y personajes inyectados en territorios malheridos, secos, rumiantes.
Sus relatos son ecos de una localidad «en la que viví de niña y tiene una zona arqueológica. En la zona hay un par de pirámides a las que a menudo subía emocionada, por excursiones de la escuela o por cuenta propia. (…) A la vez, la ciudad tiene un río muy contaminado que la cruza entera, yo lo percibía enorme, como si abarcara todo con sus aguas negras», contó para un artículo de El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura de México.
Carrillo es licenciada en Lengua y Literatura Hispánica por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Textos suyos aparecen en antologías, como Álbum Negro (ISIC, 2018), Mexicanas. 13 Narrativas Contemporáneas (Fondo Blanco, 2020) y Chamullo (Calaquita, 2022), entre otras. Autora de los libros de cuentos Antes del juego (ISIC, Nitro Press, México, 2020) y, por ahora, Silencio cerca de una pirámide antigua (Narrativa Punto Aparte, Chile, 2022).
Hoy vive en Santiago, desde aquí recibe el reconocimiento a través de las pantallas, sin concretar una ceremonia presencial. También acoge de lejos la admiración y ánimo de las y los lectores, sobre todo, de México, que se ven atraídos por su obra y la distinción que la ha laureado buscando comprarla. Entonces, surge el dilema natural de encontrarse a distancia, ¿cómo acortarla? ¿cómo desafiarla y reducir su impedimento?

–Primero preguntamos, ¿cómo es que llegas a publicar en Chile?
–Viví en Chile en el 2012, tuve una hija aquí. Volví el 2021. Llegué a la editorial porque mi pareja conoce y es amigo de un autor y de Marcela. Gracias a él descubrí la editorial, pregunté si recibían manuscritos y mandé el libro en su primera versión. De paso envié mi libro anterior –que había publicado solo en México– para que me conociera. La respuesta de Marcela llegó en breve, le había gustado, fue un golpe de suerte.
–¿Por qué en una editorial independiente, nacida en Valparaíso y no en una editorial de México?
–A mí me gustan las editoriales independientes, me parece maravilloso su trabajo, no encuentro ningún problema. En México intenté con la editorial que tenía pero después no seguí teniendo ningún contacto con el editor, no me respondió. Y dije, bueno, no importa, yo ya estaba hablando con Marcela, así que ya me sentía bien.
–Ahora, que ganaste este reconocimiento, ¿imaginabas que lo obtendrías?
–Yo creo que cuando mandamos nuestros libros a concursos tenemos la pequeña esperanza de ganar. Después se te olvida, el primer impulso siempre es creer. Lo veía difícil porque es un premio internacional, hispanoamericano. Competía con muchos libros de cuentos. El hecho de que haya salido, sea una obra publicada, el libro ya está allí, tiene sus lectores, me hizo pensar que mi trabajo estaba listo. Aunque el hecho de que haya ganado es muy honroso, muy reconfortante, estimulante por la magnitud del premio. Nunca había ganado nada, ni siquiera una beca, eso lo hace incluso más significativo.
–¿Cuáles han sido las principales dificultades al estar tan lejos de México? O sea, tuviste que vivir la ceremonia de forma virtual.
–Lo que me pasa es que el premio es en conjunto, por un lado está la Coordinación Nacional de Literatura, la que promueve estos premios, pero la mayoría se hace en conjunto con algún otro instituto de cultura de algún estado de México. Y la coordinación cumple con su parte. Lo otro, la premiación, va por parte del Instituto de Durango. Me habían dicho que no tenían el recurso para comprar el vuelo, tenía que comprarlo yo. Es un poco absurdo que en un premio hispanoamericano haya sido así. Entiendo también sus problemas y sus recortes presupuestales. Entonces, la solución fue hacerlo por Zoom. Lo importante es que este premio continúe porque es además solo para escritoras mujeres hispanoamericanas. Es importante que no desaparezca.
–En ese sentido, ¿qué apoyo crees necesario para las escritoras y para ti una vez que obtienen estos premios internacionales?
–Creo que México es un país que da muchísimos apoyos y premios. Es de los pocos países que en América Latina tiene tantos premios literarios. Tiene un sistema de letras. O sea, en cuanto a eso hay muchos estímulos de apoyo, a la creación, a la obra inédita, publicada, etc. Si pudiera decir que falta algo o más bien que no falte, es que no desaparezca. Hay premios que han desaparecido y hay algunos que no se les puede ayudar en su esplendor. Deben continuar.
–¿Cómo vives este reconocimiento en una ciudad digamos «ajena»? ¿piensas volver a México para una ceremonia presencial?
–Justo en la ceremonia virtual el instituto se ha comprometido a que, en algún momento del próximo año, hará una actividad. Espero que sí, siempre es bonito volver al propio país. Espero que este premio ayude a generar otras ediciones en otros lugares para que sea más fácil conseguir el libro. Volvería no para radicar, tengo a mi hija aquí y hago mi vida en Chile, pero también tengo mi otro corazón en México.
Por eso quienes más lo pidieron fueron allí, no en Chile, porque claro, soy mexicana, todos mis amigos querían leerlo, gente que no conocía. Esos premios generan interés. Me veo aquí mismo en Chile trabajando, escribiendo y volviendo a publicar.
La apuesta de una editorial regional
Para Marcela Küpfer, editora de Narrativa Punto Aparte, que nace en Valparaíso en 2010, todo partió como una apuesta por el amor inmediato hacia el manuscrito de Silencio cerca de una pirámide antigua.

Cree que estos premios ayudan por dos: al autor y a la editorial abriendo, por un lado, nuevas puertas. Pero sobre todo, desde el punto de vista como editorial, «es un empuje para que el libro tenga más historia. Eso es lo que a mí me interesa. Nosotros somos súper perseverantes con los libros, vamos con ellos a las ferias, independiente si el autor es más o menos conocido, si tiene o no más plazo. Ese cariño se transmite y estos premios dan ese reconocimiento. Sirven, empujan, permiten que se vean más y para qué trabajamos, para que más gente lo pueda leer y tenga el gusto», concluye.
–¿Qué significa para ti o ustedes como editorial independiente de Valparaíso?
–Me acomoda más como editorial independiente chilena porque en realidad yo vivo en Valparaíso, tengo mi oficina, trabajo acá. Pero no tengo una cantidad de autores porteños para decir que soy una editorial porteña, también tengo autores del norte, el sur y fuera de Chile.
–Entonces como editorial regional, chilena e independiente, ¿en qué se traduce todo esto, que haya obtenido este reconocimiento?
–Es una muestra de reconocimiento para el libro en realidad. Una como editorial siempre apuesta, sobre todo cuando se trata de autores que no son nacionales. Nunca es fácil, el autor que viene de afuera no tiene las redes de aquí, los amigos, conocidos. En el caso de Viridiana, ella llevaba poco tiempo en Chile cuando publicamos, recién estaba abriendo un espacio. Cuando llegó su manuscrito a mis manos me enamoré de inmediato. Entonces, cuando tú te enamoras, te tiras no más. Y dices veremos cómo lo hacemos en el camino. Entonces, que haya tenido un premio iberoamericano además, o sea, de un espacio tan pequeño, postulan muchas personas. Para mí es un reconocimiento enorme para el libro, se lo merece la autora. Yo la veo como algo que, como editorial, necesito empujar y necesito que se lea.
–Una vez ganado el premio, ¿qué ha implicado para ustedes, hay mayor demanda en México y otros países?
–Nosotros teníamos el libro distribuido, obviamente, desde el 2022 en Chile. Nosotros tenemos una distribución bien acotada en algunas librerías. El libro ya estaba ahí pero apenas salió lo del premio, nos invadieron de mensajes por redes sociales de México, sobre todo porque los mexicanos querían el libro.
–¿Cómo están resolviendo eso desde aquí?
–Lo que hicimos fue poner el libro a disposición en Buscalibre. Nosotros ya estábamos en la plataforma en Chile pero como tiene oficinas en siete países de Latinoamérica, ellos envían el libro. Mandamos una primera partida y cuando ya hubo ventas, a la semana siguiente nos habían pedido más para enviar. De hecho, hoy mismo en la premiación, una de las personas señaló que iban a tomar contacto con la editorial porque les interesaba mucho tener el libro disponible en México. Vamos a articular más cosas ahora, en estos dos meses, para ver cómo mandamos para allá. Exportar libros es un trámite bien engorroso y caro para las editoriales pequeñas, hay que hacer un trámite de aduana, importación, etc. Por eso, a veces llevamos libros en la maleta no más, cuando viajamos.

–¿Logra dar abasto la impresión?
–Nosotros tenemos varios años trabajando, trece. Entonces, ya tenemos un sistema de trabajo editorial, donde somos no autosuficiente, pero casi cien por ciento. Imprimimos nuestros libros, distribuimos y difundimos. Nuestro modelo de cierta forma nos permite tener un stock más o menos permanente. Además, ya hace algún tiempo estamos en Buscalibre, que nos facilita mucho, yo no puedo enviarlo por correo a tantos países de acá para allá, es carísimo. También tenemos una librería virtual dedicada a la edición independiente, nuestros libros y de otras editoriales y está disponible ahí para lectores que no se encuentren en el circuito de las ferias o librerías.
–¿Qué hay de las ventas?
–Lo que más me importaba, pero nos desesperamos un poco con el tema de México, porque nos pedían todo el tiempo. Trataban de comprarlo por la librería nuestra, pero tenemos envío en Chile solamente. Con lo de Buscalibre me quedé más tranquila. Hoy tenemos que articular cómo enviar a lo institucional y al Instituto de Durango, que organizó la premiación. Voy a estar en México en enero, seguramente ahí podré llevar.
–¿Cuáles son tus expectativas con el libro, cómo crees que irá circulando?
–Mi expectativa como editorial es que el libro tenga más ediciones en otros países. Soy bien realista con lo que podemos hacer las editoriales de nuestra cala y tamaño. Uno no saca nada con secuestrar al autor o un libro por mucho tiempo o por un área geográfica muy grande, cuando la idea es que circule. Entonces a mí sí me interesa, y lo hablamos con Viri, que este libro sea editado en otras partes. Para mí constituye un orgullo que salga de mi editorial, tenga un reconocimiento y pueda ser también editado afuera. Ahora, por supuesto también me gusta trabajar como biblioteca de autor, me interesa mucho seguir trabajando con Viridiana en Chile, no es contrario a que sea editado en México, España o Argentina, donde sea.
(*) Ilustración de Vladimir Morgado.
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