¿En qué está la escritura de teatro en Valparaíso? Nuestra redactora la busca por días y por noches, hallándola transformada.
–To be or not to be, that is the question.
Shakespeare
Se nos quiere enseñar dramaturgia e inmediatamente, sin que lo cuestionemos, se nos sienta en un espacio cerrado, lápiz en mano y un papel en blanco, a crear personajes, escenas y diálogos. Bacán, es hermoso, pero ¿habrá otras formas de aproximarnos a ella? ¿Qué entendemos por dramaturgia en la actualidad? ¿Y en Valparaíso, una ciudad díscola por naturaleza, donde tus ideas conservadoras se cruzan con cientos de mujeres en tetas a las tres de la tarde, con @lastesis reventando al patriarcado en la Sotomayor, donde los after son pan de cada día y habitan jóvenes rayados de pies a cabeza que resisten todo tipo de clasificaciones?
Cuando me dieron este encargo, lo primero que pensé fue en directores, autores y obras de sala que hubiera visto en PCdV, UPLA, Teatro UV, etc. Classic shit. Repasé algunos nombres en mi cabeza: Teatro La Peste, La Ignorante Teatro, Experimento Pierrot, Urgente Delirio, Situación País… y me detuve ahí.
Hace rato vienen sucediendo cambios de contexto que inevitablemente nos alejaron del trayecto acostumbrado al momento de desarrollar y contemplar nuestra práctica escénica. Se cerraron los teatros, las escuelas y las salas de ensayo. Fueron cancelados todos los canales regulares de creación y de encuentro. Ello obligó a repensar y renovar las perspectivas con que abordamos nuestro oficio. Por un tema evidente de falta de recursos para producción, las expresiones comenzaron a surgir a modo de resistencia en manifestaciones, en las calles de una ciudad en ruinas. Esto me hizo pensar que la noche, el underground y las disidencias sexuales vienen a conformar parte decisiva de lo que está sucediendo a nivel de escritura territorial, con Valparaíso como fondo.
¿Tiene que ser la dramaturgia algo que se escriba de principio a fin en un papel, sellado por un apagón? ¿Es posible entender la dramaturgia así nomás en una ciudad camaleónica como esta? ¿Se puede pensar el puerto como dispositivo dramatúrgico? ¿Como si fuera un gran paño donde se visibilizan acciones que están tejiendo otrxs cuerpxs y personajes?
Esc. 1

Barrio Puerto. Emporio Echaurren, 4 AM. En medio de una rave, se despliega una atractiva performance construida a base de cuerpxs desnudxs y material de reciclaje. Son Tinta Negra Teatro. El espíritu de esta compañía es la bohemia y el mundo nocturno. Contemplarles es viajar a lo drag, los shows de las discos, las travasy todo lo que habita en Valparaíso cuando cae el sol. Conversamos con Luis Pinto y José Farías (La peligro).
–¿Qué onda la materialidad de la intervención?
–L: A veces nos hemos visto gastando mucho, sin financiamiento, para llegar a ciertas imágenes. La última performance en Chaisen Room fue un poco en respuesta a eso: gastemos nada, por favor, Zero Waste.
–¿Y los fondos concursables?
–L: Lo nuestro es algo más de la guata, lo que no quiere decir que no quisiéramos eso más oficial, de hecho, lo deseábamos quizá. Pero a ratos, había que andar rogando y raspando fondos… Y entonces unx dijo: podemos hacerlo nosotres, con nuestras manos, do it yourself.
–¿Cuáles son sus temáticas?
–L: Yo creo que todos nos categorizan como las maricas que hacen performance, pero nunca nos lo hemos propuesto así. Ya somos, eso siempre va a estar.
–J: Somos las maricas que hacemos performance, no hablamos de que somos maricas.
–L: Eso está en nuestros cuerpos y relaciones.
–J: El género y la sexualidad siempre se nos cuelan y es porque desde ahí accionamos.
–¿Cómo ha sido la recepción por parte de las gárgolas?
–J: Últimamente ha sucedido que, en algunas fiestas, hay gente que está drogada bailando y se atrapaun poco si llega un cuerpx a invadirlx.
–L: Percibimos gente que se emociona a full y gente que se pone como «no me toques».
–Lo visual es preponderante, ¿referencias?
–J: Queremos provocar siempre. Siempre está el detalle igual como pasao. Lo grotesco.
–L: Lo artaudiano… Creo que la entrada de Jose fue crucial para comenzar a trabajar el diseño. Antes lo hacíamos muy intuitivamente. Con él, podemos hablar en un lenguaje mucho más visual, con referentes e imágenes.
–¿Y en cuanto a guion?
–J: Haciendo perfo nos damos cuenta que arrastramos algunas cosas del teatro. Inicio- medio-fin. Nos ayuda a armar un esqueleto de las acciones propuestas, generar un relato y saber cómo llegar a ese propósito.
–L: Sabemos que hay que habitar un momento. Instalarlo. Esa es nuestra dramaturgia. De anotar: muy poco.
–Referencia a un contemporáneo…
–J: Prostíbulo Poético, cuando recién comenzó. Incluía textos, travas e interacción con el público. Las drag de Valpo: la Anna, la Organa…
–L: Y ahora también las kiki balls. Están inspiradas en lo que sucedía en Estados Unidos en los ochenta, donde se celebraban entre maricas, negros y transexuales.
Esc. 2

Intercambio un par de mensajes con Fernando Mena, profesor de cátedra en UPLA y seminario de la UV. Deseo poner en tensión esta discusión. Me interesó consultarle –más allá de su rol de autor y director– por su forma de abordar la dramaturgia en el salón.
FM: El enfoque que yo le doy no es una dramaturgia de taller, me carga. Siento que eso ya es muy anticuado. Yo planteo la dramaturgia desde un lugar muy contemporáneo, entonces trabajo con materialidades, con elementos. Me encanta leer novelas y poesía, pero nuestro oficio no se puede quedar en la palabra solamente. Digo, texto, papel, computador, Word. Hay que llevarla a una práctica escénica contemporánea. Creo que la dramaturgia va pa’ ese lao’. Gente que trabaja en lo textil genera un discurso desde ahí, otra gente desde la música, desde lo sonoro, otra gente desde lo orgánico, ¿cachai?
Esc.3

Viernes por la noche. Horario inadecuado. Mando un par de audios a Katty López para conversar sobre FUEGO: Acciones en cemento, en un intento por darle cuerpo a mi reportaje.
CIRCUNSTANCIAS DADAS
KL: Me parece superimportante poner en contexto la aparición de Fuego y es que precisamente nace de la necesidad de abrir los espacios de trabajo, más allá de las áreas formales, donde muchas personas que se dedican a las artes estaban trabajando hasta ese momento.
RESISTENCIA
KL: Por el movimiento que estaba ocurriendo de la revuelta, era necesario ocupar las calles como un espacio de manifestación, en relación a todo, no únicamente en las marchas. Más bien era superimportante vincularnos desde nuestro trabajo con lo que estaba pasando, ya que nuestros trabajos son nuestras formas de vida.
DRAMATURGIAS
KL: Las dramaturgias en Fuego están movilizadas por la urgencia. Era sacar los montajes ya hechos a la calle, sin aparataje técnico o con el mínimo. Crear en velocidad, resolver en velocidad, y, además, vincularnos como comunidad. Fue muy bonito lo que pasó durante ese período. Fue un momento intenso de compañerismo, colaboración y creación a full.
ANFITEATRO NATURAL
KL: Intentamos armar algo que, en términos concretos, era ocupar espacios que estuvieran particularmente conectados a lo que estaba ocurriendo en ese momento y utilizarlos como escenario. Por ejemplo, el Palacio de Justicia, donde era importante estar, además de que es espectacular.
Esc.4

Voy a encontrarme con Stefany Duarte, dramaturga, directora y escenógrafa. Responsable de la máxima movida extraoficial de La Teatraen la ciudad puerto @labcreacionteatralvalpo. La admiro. Me dedico a escucharla. Registro.
SD: A mí las estructuras establecidas de lo que se entiende como dramaturgia no me calzan, lo que se convierte en un problema supergrande, porque te quedai fuera de todo y, lo que es más grave, segregan y clasifican este oficio cuando vivimos en tiempos de interdisciplina, hibridez. El teatro está saliendo de la sala, de la estructura clásica.
Personalmente escribo a partir de un concepto al que llamé dramaturgia de sitio, que son dramaturgias que se basan en los espacios y las situaciones que en ellos van ocurriendo. Acciones vivas. Son guiones que se proponen desde la espacialidad, desde la visualidad en primer lugar, y desde conceptos que nacen y emergen de los espacios, los lugares, los sitios específicos y los contraespacios.
Estoy en ese intersticio en que mejor le saco el texto y es una instalación. A veces veo el texto y es bacán; otras pienso que no es necesario que hable, pero luego, si hacemos una obra con muchas imágenes y las imágenes son las situaciones… No tiene cabida en lo que todavía se entiende como dramaturgia. He ahí el problema: que limitan la concepción que todxs puedan abrazar.
Siento que desde hace tres o cuatro años en Valparaíso se está perdiendo ese deseo inconcluso de hacer obras de sala con lenguajes oficiales, teniendo siempre como ejemplo y sombra a Santiago. No es la referencia. La referencia es trabajar desde una ciudad común dada, que es un gran anfiteatro. Personalmente creo que hay que hacerse cargo de la hermosa ruina que es esto.
Acá se habita así. No es parte del look ni del eslogan que se ya oficializó. Valparaíso siempre ha sido disidente, se sostiene a base de resignificar el abandono.
Es urgente que el teatro dominante hegemónico, de Santiago, suelte un poco las reglas. Porque por años se ha dado muy poco espacio a la escritura nacional. Por años vimos seis versiones de Casa de muñecas, de Ibsen. Es verdad, es un texto interesantísmo, pero ¿es necesario hacerlo tantas veces y poner tantos recursos en esa obra?
Los laboratorios duran diez días, pero hay un trabajo de meses. En ese guion, basado en una dramatugia de sitio, se va explicando la imagen que se va a ver en cada cuadro, el lugar donde está, la temperatura del espacio. Una circunstancia dada donde se explica el contexto y el dispositivo de cada escena, donde se habla de la emoción que hay que hacer ver, que se habita en esa escena. Todo eso va con diseño, con dibujo y texto, es decir, es una dramaturgia superacabada, además de un guion técnico, por supuesto.
Es fundamental generar prácticas que colaboren en la rearticulación del tejido social, porque de verdad la colectividad, la comunidad lo es todo. Así es Valpo, por eso es tan especial y entre todos lo hacemos.
La autodeterminación personal y el deseo de querer hacer arte fueron mis salvavidas, así como una comunidad gigante que me acompaña en todos estos viajes. Si no fuera por eso, no podríamos hacer. Hay una interlocución con el territorio, no es que vayamos y le saquemos. Se vuelve un convivio.
Los concursos hegemonizan el lenguaje, lo clasifican, lo limitan, lo llenan de fronteras. No hemos puesto la fuerza ahí. La hegemonía predetermina la posibilidad creativa social, además de económica, del territorio de convivio, entonces se genera una barrera. Los fondos concursables no me motivan para nada, los encuentro muy violentos en todo sentido. Son los residuos que deja el patriarcado que tanto se quiere cambiar.
Siento que hay una dramaturgia que nace también del cuerpo. Es superimportante entender la práctica escénica como un ejercicio total y –voy a volver a decirlo– no categorizar. La dramaturgia de la carne nace a partir de una práctica escénica, corporal. Es impresionante como todxs lxs cuerpxs tienen dramaturgias propias una vez que se apaga la mente. Me interesan las dramaturgias que vienen después del acontecimiento.
*
La concepción de dramaturgia que instalan estas páginas dista mucho de como veníamos pensándola. Pone el ojo en nuevas acciones, creaciones y temáticas que habitan y refieren mucho más al territorio, postulando que el texto nace y se escribe en otros lugares: en los techos, en las ruinas, en las fiestas, en la calle, de noche, desde la visualidad, con postura irreverente y discursos que desprecian los modelos y conductas sociales establecidas.
El alcance que tiene esta ciudad en cuanto a expresiones teatrales y territorio no se da en todos lados. Los actores sociales del puerto se colectivizan y resisten desde el hedonismo, los moviliza la acción, la política y el deseo del encuentro.
Valparaíso no duerme, censura ni baja el telón a sus personajes principales, la precariedad, el fuego, la rabia.
* Fotografías de Kika Francisca González.
1 comentario
Constanza Mansilla
Abril 14, 2022 at 2:04 pmDramaturgia en ruinas, excelente encabezado para relatar toda la movida porteña que dicen con mas ganas ‘el texto ya era’…amé.
Tuve la oportunidad como actriz de hacer desde una dramaturgia que se escribía a sí misma desde la acción. Sin personajes, sin escenografía, sin texto predeterminado, sin vestuario referente. Solo como actuante sin actuar en un espacio vacío. Totalmente vertiginoso y desafiante. Pero sin duda una de las mejores experiencias. Llegamos a ciegas a un resultado final. Claudio Santana nos dirigió. Fue como un peregrinaje…
Gracias Catalina de los Ríos.